me basta con llevar la voz
a los lugares donde no pude
decir a tientas ahora
todo lo que me atraganta
me basta con llevar versos
a la era donde una vez
hubo almendros que varear
me basta con llevar la voz
a los lugares donde no pude
decir a tientas ahora
todo lo que me atraganta
me basta con llevar versos
a la era donde una vez
hubo almendros que varear
la poesía solo sirve
para mirar
para abrir
para recordar
para decir lo real
la poesía nos lleva
al siguiente poema
y a todo lo que sucede
detrás de lo prosaico
la poesía solo sirve
para volver al balbuceo
desasirme
soltarme de manos
dejarme caer
disfruto siendo el trapecista
que anticipa la muerte del vuelo
y baja a tierra
a narrar el alivio
de la gravedad y el talco
me sorprendo cada estío
siendo otro en este cuerpo
acostumbrado a las inercias
por eso me gustan
los sarmientos y las plantas
de los pies ennegrecidas
dormir extenuado de verano
caer en el sueño más profundo
tocar el fondo de lo vivo
todo aquello que se queda
indiferente tras el regreso
de los pasos al sendero
hay una mano de hierro
que nos suelta
en mitad de la estación
ya se huele el suspiro
de la tierra que abre el regazo
los hielos del café
derritiéndose en el alcorque
las pistolas de agua
el asombro de la lengua
diciendo con pausa la prisa
disfruto de la silueta
del tiburón bajo las olas
de las mesas de la heladería
por recoger del pico
abierto de la urraca
que se sofoca a la sombra
del fulgor de las adelfas
de agosto me gusta
que me obligue a ser despacio
su lentitud de reptil
su santa indiferencia
su vocación de espejismo
la sal y los ensueños
me gusta ver mis manos
dibujando gestos conocidos
convertidos en conjuros
AGOSTO
inventario de minucias
un ascua helada que parlotea
entender por fin a las cigarras
dar espacio a los grillos
habitar el tiempo diáfano
vacío como la muda de una bicha
que se desliza entre las vidas
puestas a enfriar en la acequia
este animal es
algo insólito nadie nunca
había visto a esta fiera
posee todos los métodos
de matar
hay varios uno en cada casa
camuflados al acecho
tensos en ese rostro iluminado
por las repeticiones de flúor
lo hemos dejado anidar
entre la voluntad y el hartazgo
pero lo sigo intentando
llamo dolor al dolor
porque no encuentro la forma
de partir la cáscara de su nombre
quizás en el siguiente poema
o la próxima vez que me tope
con el puñal de las apariencias infinitas
cuando todos los discursos incluyan
un héroe y peligros infinitos
fíjate
en el gato que roe la raspa
a los pies de un nadie al fondo
de lo real que sigue su curso
ARGOS
se desaconseja morir
de alegría tener paciencia para la espera
imaginar
al náufrago arañando las algas de una orilla
sin tantas complicaciones
echándose a dormir bajo la palma
a pierna suelta no se estila
el haber llegado el demorarse
para acariciar lo desconocido
se desaconseja volver
sin oro y aventuras inflamadas
regresar porque uno añora
estar vacío de mandatos
llegar y que solo te reconozca
el corazón exhausto se los perros
solo porque podías
privilegio del ser por inercia
no pretendas que los rotos
aplaudan tu existencia
solo porque repite con esmero
lo esperado de los niños obedientes
que me tenga el árbol
en su recogido en su sombra
que me vea crecer en la renuncia
la realidad borra la fragancia
de lo quieto nos arrastra
a creer en héroes
sus logros inalcanzables
las manos sucias de intentos
pero lo sabes porque eres
nervadura y fruto
bajo la civilización se acurruca
una humanidad desesperada
todas las bocas abiertas
todos los ruidos a la vez
ninguna conclusión
ningún alivio
todas las muertes
dejar la casa atrás
la puerta y las ventanas cerradas
el vientre a la espera
la penumbra
entregar las llaves a quien sepa
seguir a pesar de tanta pérdida
continuar con las labores sencillas
que nos mantienen despiertos en el sueño
apoyar la espalda en el tronco
nacido del hueso que sembraste
de niño al final del verano
apagarse allí
dejar los ojos abiertos
para que los mirlos los confundan con picotas
el aliento en reposo
a la espera de que alguien despierte
el tiempo y la belleza
que no pudiste alcanzar
terminar en calma
notar el chisporroteo del ascua
que suspira antes de la ceniza
que me encuentren así
casi árbol medio hombre
el abismo de los ojos ausentes
y que no se asusten
es lo que él quería
al final no ser nadie
que vengan y tapen mi cuerpo
que alguien recoja de mi regazo
el primer fruto caído tras mi muerte