«I’ll be your operator, baby / I’m in control»
Huele a verano, y como siempre se me vienen a la cabeza discos especiales. Y como no, Depeche Mode repite una vez más en esta sección, donde ya acumula varias entradas. A finales de octubre su álbum debut cumple 45 añazos, una edad que da vértigo. Me gusta describirlo como un disco rock & roll vestido de synthpop, algo que puede sonar descabellado, pero no lo es tanto. Quizás así su título tiene más sentido que nunca, pues posee una estructura parecida y el Speak & Spell fue un juguete electrónico futurista… aunque esa apreciación es personal. Lo cierto es que las influencias rock ya estaban presentes desde el inicio, un género que sobrevolarían de manera constante hasta llevarlo a su terreno en los 90.

Lo conseguí con la primera tanda de discos pirata que tuve a los 15 años, entre los que estaban también A Broken Frame (1982) y Construction Time Again (1983). Buceé en los inicios de mi banda favorita, aunque Speak & Spell era el que menos me gustaba. Apreciaba sus genialidades, pero admito que solo lo valoré como es debido a medida que crecía. Ya se le notaba la edad en algunos aspectos, y el sonido era muy diferente a lo que tenía en la cabeza cuando pensaba en Depeche Mode (una opinión muy extendida). Pero, a pesar de todo, hubo una época donde se me pegó de forma tonta.
Durante ese verano escuchaba los discos sin parar, y un día me estaba vistiendo para ir a una fiesta de cumpleaños. Mientras me vestía sonaba este, y el modelito escogido no podría ser más hortera: pantalones piratas blancos, deportivas azules y camiseta gorda color naranja. Hacía un sol y un calor de mil demonios, así que terminé sudando como un pollo en la fiesta. En esos momentos me sentí tan ridículo que, de manera inesperada, mi cabeza recordó la canción I Sometimes Wish I Was Dead. No tuve más remedio que reírme de mí mismo, y de esa peculiaridad surgiría la conexión. Tras eso volví a él muchas veces más, apreciando ese aire divertido y ligando esa canción a la anécdota. Sonaría intensamente durante las verbenas de mi pueblo, antes de bajar a las brillantes atracciones multicolor al caer el sol. Por supuesto, también me sirvió para pensarme la vestimenta dos veces.
1.
Acercarse a este disco puede que no sea fácil a día de hoy, en parte porque es hijo de su tiempo, en parte debido a ciertas melodías que para muchos sonarán ingenuas. Pero tuvo éxito y fue muy rompedor debido a su propuesta: tomar la novedosa electrónica y crear con ella auténticas canciones pop, algo que estaba en pañales. Sonaba muy moderno en su contexto. Parte del secreto estaba en sus percusiones tan fuertes, nítidas y exactas. Incluso ahora impresionan por su definición, más si tenemos en cuenta que se crearon artesanalmente con el limitado equipo de la época.
El sonido tan simple se debe al equipo utilizado: casi todo lo que tenían eran sintetizadores monofónicos baratos, como el Moog Prodigy o el Yamaha CS-5. Aunque el alma del disco la puso el productor Daniel Miller con su ARP 2600, sintetizador que se encargó de los ritmos y la secuenciación. Como dije, las percusiones fueron creadas en él de forma obsesiva, y se nota. Para todo lo demás se usó el truco de reproducción en bucle con cintas magnéticas, línea a línea, ya que aún no existía el MIDI. Todo el disco se mezcló en 16 pistas, que en su momento ya era limitado.
No eran los primeros que hacían esto, aunque sí mostraban un estilo notable y peculiar para ser cuatro chavales británicos de apenas 20 años. Tuvieron buena acogida entre el público de Europa, pero en EE.UU. los veían como bichos raros, y ese mercado se les resistía porque no entendían qué estaban haciendo. El resto es historia con desenlace poético: a finales de los 80 y principios de los 90, Depeche Mode sería la banda electrónica más influyente en el país americano, tanto que a día de hoy forman parte del Salón de la Fama del Rock & Roll. Casi nada.
La portada es famosa por ser tan fea, de hecho es el peor trabajo de Brian Griffin para la banda. El propio Griffin ni siquiera recuerda cuál era la idea detrás de ella, pero sin ninguna duda consiguió un efecto artificial, plasticoso, kitsch y, por qué no, un poco inquietante. ¿El cisne cubierto de film transparente estaba vivo o disecado? A juzgar por la sesión fotográfica parece que lo segundo, pero aun así 45 años después continúa sembrando dudas.
Aunque Vince Clarke no forma parte del ideario colectivo de la banda, es una figura que me gustaría reivindicar. Lideró el grupo, definió el rumbo electrónico, y luego al terminar la gira se fue sin más. Puede que sus letras no fueran las más elaboradas, pero sembró varias ideas. Su reconocible estilo, usando las mismas técnicas, seguiría desarrollándose en sus siguientes proyectos: Yazoo y Erasure, con los que tuvo éxito. Especialmente con el debut de Yazoo en 1982, y titulado Upstairs at Eric’s, escucharemos algo similar.
En 2011 se reencontraría con Martin Gore para lanzar el proyecto VCMG, con un álbum electrónico muy techno, minimalista y experimental llamado Ssss. Pero esta vez la forma de crearlo fue todavía más peculiar: no intercambiaron palabras, cada uno improvisaba sus partes en casa y luego se pasaban los archivos por internet, adaptando el resultado.
2.
Pero volvamos a Speak & Spell y hablemos de sus canciones. Empezaré «descartando» las más inocentes y saltarinas para apartar la paja: I Sometimes Wish I Was Dead (la de mi anécdota) y What’s Your Name? son puro synthpop rockanrolero, tanto que pueden recordar a artistas de los años 60 como The Beach Boys. El toque curioso se encuentra en la segunda, pues tiene una letra ambigua sobre la juventud y belleza de un chico que mucha gente asocia a la homosexualidad… aunque ninguno de la banda lo era. Sin embargo, Vince Clarke seguiría explorando esa faceta con Erasure, y Depeche Mode también sería tratada históricamente como una banda que hoy llamaríamos gay-friendly. Incluso Martin Gore sería polémico por sus looks andróginos.
En esa sección sería justo poner a Just Can’t Get Enough, el exitazo que aún hoy es una de sus canciones más famosas. De hecho es la única de esa época que aún tocan en los conciertos, demostrando su importancia. Aunque seré sincero: es divertida y juvenil, sí, pero está lejos de ser algo destacable en el álbum, y esto puede sorprender a muchos.
Lo mejor es todo lo demás, empezando con New Life. Tiene un gran inicio y mucha pegada, regalándonos muy buenos sonidos. También es bastante saltarina, pero obviamente está muy por encima de las otras. Por cierto, la portada de su single es tan perturbadora que el álbum Born Again de Black Sabbath (1983) usa la misma base. La fotografía original del bebé fue sacada de la revista Mind Alive, de 1968.
Puppets ya mola mucho más con su aire pesado y lento. Tiene un estilo cercano a los futuros DM, y su letra habla sobre el control a una chica, de cómo el protagonista maneja los hilos de la relación. Suena realmente bien y la considero mi favorita. Me gustaría salirme brevemente de la línea temporal y destacar el remix que le hizo Röyksopp para el recopilatorio Remixes 81-11, donde a pesar del cambio de tono queda preciosa.
Boys Say Go! es un tema menor y no destaca por su estribillo, aunque tiene a su favor toda la parte del verso, donde Gahan canta sobre una línea de bajos y secuenciadores. Algo similar ocurre con Nodisco, aunque esta me gusta mucho más por ser más redonda, «seria» y elegante.
Photographic está considerada una canción precursora del techno y el EBM. Es machacona, fría, con grandes bajos y un aire crepuscular. La letra ya conecta con el futuro industrial de la banda, tratando sobre alguien obsesionado con las fotografías tomadas a otra persona, y reverenciando la tecnología de la imagen. Aunque hay un detalle magnífico entre bastidores: la primera versión de este tema grabada meses antes, y denominada Some Bizarre Version. No sabría decir cuál es mejor, pero sin duda la Bizarre suena muy techno y avanzada para 1980.
A continuación enlaza con la primera composición de Martin Gore, y se nota mucho. Tora! Tora! Tora! es, quizás, la más experimental y oscura de la colección, con una sonoridad que puede sorprender. Su letra trata los agridulces sentimientos románticos usando metáforas y lenguaje bélico, concretamente haciendo un paralelismo con el ataque japonés a Pearl Harbour, algo que se aleja totalmente del resto y acaricia lo turbio.
Big Muff es la segunda aportación de Gore y una absoluta delicia, ya que se trata de un instrumental muy trabajado donde el sonido y las secuencias sacan músculo. Esto fue posible porque, al no haber vocales, quedaron más pistas disponibles en la mezcla. Como resultado tenemos esta pieza tan notable y detallada, con unos ritmos que pegan duro.
Any Second Now (Voices) es una composición de Clarke, pero la canta el propio Martin Gore. Es, de hecho, la primera canción de la banda donde su característica voz y delicadeza son protagonistas. Es una bonita balada que aparca las percusiones para dejar espacio a la melodía, con un estilo que podría pasar perfectamente por una canción de años posteriores. Íntima, melancólica y romántica. Es tan Depeche que suena como una obra del propio Gore, incluso la letra parece de él. Un tesoro escondido, sin duda.
En este caso rompo una lanza a favor de la edición deluxe, pues contiene varios extras imprescindibles del periodo inicial de la banda, y sin ellos creo que no se entiende su recorrido. De hecho, entre los tracks se encuentran algunas piezas muy reivindicables. Entre las más interesantes destaco Dreaming of Me, el primer lanzamiento oficial. Aunque la joya es Ice Machine, una canción proto-industrial que mezcla vagamente cosas que escucharíamos posteriormente en DM, con un sonido más oscuro, pasajes románticos y alusiones a las fábricas.
Es un disco divertido en cualquiera de sus versiones, aunque en las últimas ha mejorado con esos extras, y esto no suele ser lo habitual. Obviamente, no es un álbum a destacar en Depeche Mode cuando tienen a sus espaldas clásicos indiscutibles con muchísima más profundidad. Ahora bien, merece la pena echarle una oreja para conocer el kilómetro cero de la banda, así como para descubrir un pilar fundamental del synthpop. ¿Perfecto? Por supuesto que no. ¿Sorprendente? Más de lo que aparenta.
Canciones destacadas
Aquí no puedo quedarme solo con una, y necesito hacer un podio por causa de fuerza mayor. Puppets es, casi sin duda, la mejor del disco a muchos niveles. New Life es con la que más conecté en los últimos meses, y es un gran inicio del álbum. Any Second Now (Voices) como la primera donde escucharemos a Martin Gore, con un estilo bastante reconocible. Con la última me tomo una licencia: Ice Machine no pertenece al disco original, pero es de lo mejor que vamos a encontrar.
Provided to YouTube by Venusnote Ltd.Ice Machine · Depeche ModeSpeak and Spell (Deluxe)℗ 1981 Mute Records Limited, a BMG company, under exclusive license to...
Depeche Mode - Topic (YouTube)
A Broken Frame (1982), de Depeche Mode
«Things must change / We must rearrange them»
Otra vez estamos en verano y se me viene a la mente discos que me acompañaron durante estas fechas. Ya publiqué en alguna ocasión similar sobre Depeche Mode, y es que al ser mi grupo favorito ocupó gran parte de mi vida. Tendría 15 años cuando conseguí la primera tanda de discos pirata gracias a un amigo, entre los que se encontraba este. Quería conocer los inicios de aquella banda que me fascinaba tanto, y descubrí un sonido añejo que poco se parecía a lo que solía escuchar. Entre aquellos sintetizadores crudos me quedé prendado de A Broken Frame y su extraña portada, acompañándome todas esas vacaciones junto con Speak & Spell (1981) y Construction Time Again (1983).

Pero A Broken Frame tenía un aura particular. Los primeros años de la banda me parecían muy singulares, y este LP desprendía algo atrayente. Mientras Speak & Spell lo veía como un curioso ejercicio de synthpop puro y algo naif capitaneado por Vince Clarke, en Construction Time Again veía los ladrillos del verdadero sonido de Depeche gracias a Alan Wilder… ¿o quizás no? ¿Acaso no fue este A Broken Frame el verdadero inicio de todo?
El segundo álbum sembró lo que sería DM en el futuro, con torpeza se adelantó varios años al influyente estilo que definiría a la banda en su apogeo. Gracias a él, Depeche Mode tuvo una carrera y evolución en constante crecimiento durante más de una década, lo que generó su estatus de culto desde sus raíces alternativas hasta alcanzar las superventas, e inspirando por el camino a multitud de artistas dentro y fuera de la electrónica.
Aunque sus inicios no fueron un camino de rosas. Aquellos jóvenes tuvieron que soportar un ensañamiento mediático que los infravaloraba (en parte por su estética) mientras, poco a poco, cultivaban un selecto grupo de fans. También tuvieron que afrontar la salida de Vince Clarke y los primeros problemas con la estabilidad de la banda. Martin Gore tomó las riendas de la composición mientras dudaban entre seguir como trío o incorporar a un nuevo integrante, aumentando la presión de lanzar un nuevo disco.
El resultado fue una colección de canciones en las que, sin renegar totalmente del sonido de Clarke —quien seguiría con su técnica en proyectos como Yazoo o Erasure—, se adentraban en experimentos y un estilo más pesaroso. Aunque Gore aún no era el fantástico letrista que admiramos, aquí hacía sus pinitos con temas alejados de esa inocencia que impregnaba Speak & Spell. Este segundo lanzamiento fue tildado de pretencioso y maltratado hasta por la propia banda. Siempre se consideró su peor disco (aunque no tuvo tan malas ventas), y sus canciones fueron apartadas en conciertos posteriores y en los recopilatorios. Viéndolo en retrospectiva, no creo que merezca esa mala fama y me gusta mucho, hasta el punto de que poseo un vinilo original de la época.
Al igual que en su debut el sonido puede parecer simplón —sobre todo para los que no son fanáticos de la electrónica—, característico del uso de sintetizadores monofónicos como los Moog, el RSF Kobol Expander o el ARP 2600, así como de la reconocible caja de ritmos Roland TR-808, el secuenciador Roland MC-4 y sus mezclas sencillas. Pero gracias al apoyo de su mítico productor Daniel Miller consiguieron darle un toque diferente al synthpop, distanciándose con algunas peculiaridades.
Al contrario de lo que algunos creen, Alan Wilder no participó en esta grabación porque Gahan, Gore y Fletcher querían probarse a sí mismos. Aunque Wilder ya había sido elegido como músico de apoyo, su incorporación como miembro no llegó hasta la gira de conciertos y el Construction Time Again.
La extraña portada corrió otra vez a cargo de Brian Griffin quien, con esta instantánea, ganó reconocimiento gracias a una de las mejores fotos de los años 80, hecho que le llevó a protagonizar la portada de la revista LIFE en 1990. La composición y el juego de luces es impresionante, consiguiendo un aspecto de cuadro clásico. Se hizo al aire libre tras el cese de una tormenta en Duxford (Cambridgeshire), en las inmediaciones del Museo Aeronáutico de la Guerra, apoyándose con puntos de iluminación artificial que destacan las espigas de trigo y la mujer con la hoz. Griffin se inspiró en la pintura realista de la Unión Soviética, lo que involuntariamente inició la peculiar iconografía de la banda. Como detalle casi imperceptible, bajo la hoz puede verse una inesperada torre de cableado eléctrico.
Por cierto, la portada le gustó tanto a Kate Bush que contactó con Griffin para protagonizar una sesión de fotos similar.
La imagen que ilustra el artículo no tiene toda la calidad que me gustaría porque se extrajo del LP de 1982, y no parece fácil de encontrar a día de hoy en formato digital. La versión usada para lanzamientos posteriores y el CD difiere un poco de la original, pues en éstas la mujer se ve levemente más inclinada y se reubicó el título.
Aquí Depeche Mode empezaba a acariciar con los dedos el darkwave sintético, género en el que son una influencia indiscutible. Bajo su inmadurez asoman buenas ideas y temáticas que serían clave en el Black Celebration de 1986, donde se sumergieron definitivamente en esa oscuridad gótica. También pueden escucharse las primeras trazas de esos cambios de tonalidad característicos en sus melodías.
El disco abre con la pesarosa Leave in Silence, que goza de un sonido solemne y bastante profundo a pesar de las limitaciones del equipo, haciendo gala de una letra decente sobre el fin de las relaciones y la sensación de abandono. La primera vez que la escuché me gustó instantáneamente, aunque prefiero la versión larga del maxi single porque está un poco mejor arreglada y mezclada. La canción siempre se interpretó como un duelo ante la marcha de Vince Clarke.
My Secret Garden es también una de las mejores. Tras un comienzo que parece ñoño se despliega una pieza oscura que explora temas como la pérdida de intimidad, el lamento y la identidad. Como he dicho, puede que las letras aún no fueran tan elaboradas, pero ya se apreciaba cierta sutileza en temas introspectivos.
Monument es un ejercicio minimalista y experimental que juega con ciertas texturas rítmicas, y cuya letra trata sobre el derrumbe de un monumento construido con mucho esfuerzo. Es otra alegoría sobre el fin de las relaciones, las idealizaciones y los desengaños. Nothing to Fear es una grata sorpresa, pues tiene uno de los sonidos más trabajados de esta colección. Este instrumental de 4 minutos hace gala de lo que podían conseguir con tan poco, luciendo los sintetizadores y las percusiones.
See You es bastante apreciada. Basada en el estilo synthpop de Speak & Spell, le da una vuelta de tuerca para llevarla a los terrenos melancólicos ya habituales de la banda.
Satellite es considerada la peor canción aunque a mí no me parece tan terrible, de hecho me gusta. A priori no tiene muchas cartas para parecer atractiva, pero es un singular ejercicio que casi toma forma de reggae electrónico. Su letra también me parece interesante, ya que aborda la desconexión con la gente y los malos sentimientos, siendo una de las más duras.
The Meaning of Love y A Photograph of You nos devuelve al sonido heredado de su debut, un par de canciones ligeras con influencias del rock & roll. Son las menos pretenciosas, pero tienen un punto divertido y nostálgico con ese sonido tan «saltarín». Tal y como puede intuirse, son las canciones románticas del álbum.
Volvemos a lo experimental y minimalista con Shouldn’t Have Don’t That, un tema cantado a dúo por Gore y Gahan, aunque hay fuentes que aseguran que Fletcher también participó en los coros. La canción está bastante desnuda, basando el protagonismo en las voces y la línea rítmica, con toques de sintetizador así como la incorporación de los primeros samples y sonidos ambientales. Aborda ligeramente la inadaptación en la infancia y conecta con cierto tono contestatario que tendrían en el siguiente álbum.
Tras el sonido del viento llega la última canción, The Sun & The Rainfall, un tema extremadamente querido por los fans clásicos y profundamente desconocido. La primera vez que la escuché no me creía que fuera de este LP. Es, sin duda, la mejor del álbum y la piedra angular sobre la que girará el mítico sonido Depeche Mode a partir de entonces. Con un bajo futurista y una gran melodía llena de melancólicos toques, su letra habla sobre los cambios bruscos y del agotamiento por afrontarlos en una relación perdida, así como del sufrimiento que genera. Es el corte más darkwave de todos, y su línea de bajo utiliza la técnica de filtrado que sería replicada en canciones tan importantes como Enjoy the Silence. Los Depeche que tanto gustaban realmente empezaron aquí. Se planteó lanzarla como single pero nunca llegó a ocurrir, así que no tuvo la visibilidad merecida.
Sé que no es de sus mejores discos ni en broma, pero lo considero mucho más interesante que el Speak & Spell. Le guardo un especial cariño por presentarme a esos primeros Depeche Mode tan desconocidos para mí por aquel entonces.
Aunque el álbum está bien y no le falta de nada, en esta ocasión quiero destacar un par de caras B que a día de hoy se meten en las ediciones deluxe. Oberkorn (It’s a Small Town) es un melódico instrumental semi ambient que usaron como apertura en las giras de aquella época, conectándolo con My Secret Garden, y del que tomaron el nombre los españoles OBK. Por otra parte, Now This is Fun es un divertido tema rápido que incorpora curiosos sonidos pre-industrial y singulares cambios de ritmos. También está muy bien valorado por los fans.
Canción destacada
No tengo ninguna duda: The Sun & The Rainfall me parece un básico oculto en su carrera, siendo ignorada durante muchos años al igual que todo el álbum. Por mi parte la considero una de mis canciones favoritas en su discografía.
See You (Remastered 2022) • Depeche ModeA Broken Frame (Remastered 2022) Vocals, Production: Dave GahanKeyboards, Production: Martin Lee Gore, Andrew Fletche...
Depeche Mode (YouTube)